¿Cuándo debería llevar a mi hijo(a) a terapia del lenguaje?
El lenguaje es una herramienta fundamental para expresar necesidades, compartir emociones, aprender y relacionarnos con nuestro entorno. Desde sus primeros meses de vida, los niños comienzan a comunicarse mediante miradas, gestos y sonidos que, progresivamente, se complementan con sus primeras palabras y frases.
Como madres, padres o cuidadores, es natural preguntarnos si el desarrollo de nuestros hijos avanza de acuerdo con lo esperado para su edad. Aunque cada niño tiene su propio ritmo, conocer las principales señales del desarrollo nos permite identificar cuándo puede ser conveniente buscar orientación profesional.
¿Qué señales de alerta podemos observar en el desarrollo del lenguaje?
Existen distintas señales que pueden indicar la necesidad de valorar las habilidades comunicativas de un niño. Entre ellas se encuentran:
- Utiliza pocas palabras para su edad: su vocabulario parece limitado o no incorpora palabras nuevas con el paso del tiempo.
- Comprende, pero le cuesta expresarse: parece entender lo que sucede a su alrededor, pero presenta dificultades para comunicar sus necesidades, ideas o experiencias mediante palabras.
- Tiene dificultad para comprender instrucciones: le cuesta entender órdenes o indicaciones apropiadas para su etapa de desarrollo.
- Presenta dificultades de pronunciación: omite o sustituye sonidos y, en ocasiones, resulta difícil comprender lo que quiere decir.
- No combina palabras: todavía no forma expresiones de dos o más palabras cuando se espera que esta habilidad esté presente para su etapa de desarrollo.
- Deja de utilizar habilidades que ya tenía: pierde palabras, gestos u otras formas de comunicación que utilizaba anteriormente.
Estas señales no constituyen por sí solas un diagnóstico. Sin embargo, pueden indicar que es importante realizar una valoración para conocer las fortalezas y necesidades del niño. Si observás una pérdida de habilidades comunicativas que ya había adquirido, es importante consultar con un profesional sin esperar a que aparezcan otras señales.
¿Qué se espera del lenguaje según la edad?
El desarrollo del lenguaje ocurre de manera progresiva. Durante los primeros años de vida, los niños van adquiriendo distintas habilidades comunicativas. Algunos ejemplos generales son:
Primer año: los bebés comienzan a responder a las voces, producir sonidos, balbucear y utilizar gestos para interactuar con las personas de su entorno.
Entre los 12 y 18 meses: empiezan a utilizar palabras con intención comunicativa y comprenden cada vez más mensajes cotidianos.
Entre los 19 y 24 meses: el vocabulario suele aumentar y comienzan a combinar dos palabras para expresar ideas o necesidades sencillas, como «mamá, agua».
Entre los 2 y 3 años: avanzan en la formación de frases, la comprensión de instrucciones y la capacidad de comunicar sus necesidades, experiencias e intereses.
Estos ejemplos son orientativos y no sustituyen una valoración individual. Las habilidades esperadas pueden variar según el niño y su contexto de desarrollo.
¿Qué ocurre si entiende todo, pero habla muy poco?
Comprender el lenguaje y expresarse mediante palabras son habilidades diferentes, aunque están relacionadas.
Un niño puede reconocer objetos, comprender algunas instrucciones y responder a situaciones cotidianas, pero presentar dificultades para expresar sus ideas o necesidades de manera verbal.
Por eso, es importante valorar tanto lo que comprende como lo que puede expresar. También se deben observar sus gestos, su intención comunicativa, la manera en que interactúa con otras personas y las estrategias que utiliza para hacerse entender.
Si tenés dudas sobre el desarrollo comunicativo de tu hijo, una valoración profesional puede ayudar a comprender mejor sus necesidades y determinar si requiere apoyo.
¿En qué consiste una valoración de terapia del lenguaje?
Una valoración de terapia del lenguaje permite identificar las habilidades que el niño ha desarrollado y determinar si necesita apoyo para continuar avanzando en su comunicación.
Durante el proceso, el profesional puede:
- Recopilar información sobre la historia del desarrollo del niño.
- Observar cómo se comunica durante el juego y otras actividades.
- Valorar sus habilidades de comprensión y expresión del lenguaje.
- Utilizar pruebas e instrumentos adecuados para su edad y necesidades.
- Identificar sus fortalezas y las áreas que requieren apoyo.
A partir de los resultados, se establecen los pasos más adecuados para acompañar su desarrollo. Según el proceso de evaluación y los servicios ofrecidos, esto puede incluir un informe con los resultados de las pruebas aplicadas, las conclusiones de la valoración y recomendaciones para el hogar y, cuando corresponda, para el entorno educativo.
También puede recomendarse una valoración complementaria con otro profesional si se considera necesario.
La audición es un aspecto importante del desarrollo del lenguaje. Por ello, es fundamental consultar con el profesional sobre la necesidad de una evaluación audiológica para descartar dificultades auditivas que puedan estar influyendo en el desarrollo del habla y la comunicación.
¿Cómo puedo estimular el lenguaje de mi hijo en casa?
Las actividades cotidianas ofrecen muchas oportunidades para favorecer la comunicación. No es necesario convertir cada momento en una tarea: hablar, jugar y compartir tiempo juntos durante el baño, la comida, el juego o las compras también contribuye a estimular el lenguaje.
Aprovechá las rutinas diarias: mientras se viste, come o juega, nombrá objetos y describí lo que están haciendo. Por ejemplo: «Vamos a lavarnos las manos» o «El carro es rojo».
Seguí sus intereses: si muestra interés por un juguete en particular, aprovechá ese momento para nombrarlo, describir sus acciones, hablar sobre sus colores y compartir turnos de juego.
Dale tiempo para responder: después de hacer una pregunta o invitarlo a comunicarse, esperá unos segundos. Evitá responder siempre por él o apresurarlo.
Ampliá sus intentos de comunicación: si señala una bola, podés decir «Sí, una bola» o «¿Querés la bola azul?». Si dice «agua», podés responder «¿Querés más agua?». Así le ofrecés modelos de lenguaje sin exigirle que repita cada palabra.
Leé cuentos juntos: observen las imágenes, nombren personajes y objetos, describan sus características y conversen sobre lo que sucede en la historia. No es necesario leer todo el texto; también pueden inventar historias a partir de las ilustraciones.
Lo más importante es crear oportunidades para comunicarse en un ambiente cercano, respetando su ritmo y celebrando sus intentos de interacción.
¿Es mejor esperar a que mi hijo hable por sí solo?
Es común escuchar que algunos niños simplemente necesitan más tiempo para comenzar a hablar. Aunque el ritmo de desarrollo puede variar, esperar sin consultar cuando existen señales de dificultad puede retrasar la identificación de necesidades importantes.
La detección temprana permite orientar a las familias y acompañar el desarrollo de las habilidades comunicativas desde las primeras etapas.
La terapia del lenguaje puede beneficiar a personas de distintas edades. No es necesario esperar a que una dificultad sea grave para buscar orientación profesional.
Cada niño merece oportunidades para desarrollar sus habilidades comunicativas. Buscar orientación a tiempo puede ayudar a comprender mejor su desarrollo y acompañarlo de manera adecuada.